O cómo ha descendido mi consumo de Facebook debido a su estrategia de UX.

Desde hace unas semanas -meses quizás-, y así lo tuiteé el otro día, vengo dándome cuenta de que mi consumo de Facebook ha decrecido notablemente (al mismo tiempo que su UX ha ido cambiando). Y sigue decreciendo hasta el punto de ser casi inexistente.

No es que antes devorara la pantalla al ver Facebook. Bueno, en años pasados quizá sí fuese así. Pero sí era de esas personas, que antes de dormir, dedicaba unos cuantos minutos a la red social. Comprobaba cada actualización. Qué había pasado y hace cuánto había sido.

Desde hace un tiempo ya no es así. Me paré a pensar que mi manera de usar las redes sociales podría ser debido a mi edad. Sin embargo, no es ese el motivo. No lo creo porque he pasado a dedicar ese tiempo muerto a otras redes sociales como Instagram y Twitter.

Entonces, ¿a qué se debe esa caída de mi consumo?

Creo que es debido a la UX (experiencia de usuario) que Facebook está ofreciendo actualmente. No me interesa. No estoy dentro de su target. Su timeline me resulta inconexo: ahora las publicaciones no siguen una cronología lógica. Su orden ahora se debe a que sean de menor o mayor interés para el usuario según sus datos de navegación o gustos. Por ejemplo: si una publicación ha aparecido en mi timeline como novedad, cuando he ido al perfil del publicador, me ha sido casi imposible encontrar la publicación ya que había sido publicada hace X horas.

Facebook se ha convertido, por otro lado, en una herramienta masiva de publicidad. Cada vez son más los vídeos inundando mi línea de tiempo. Vídeos sobre moralidad, vídeos sobre recetas que no se comería ni el tato, o bromas y fails que han sido descaradamente preparadas y guionizadas. Todo por hacer crecer su ranking, su visibilidad, likes, seguidores y, por lo tanto, por conseguir más dinero. Facebook se ha convertido en un catálogo del Pryca del siglo XXI, y no puedo estar más harto.

Ya no es una herramienta para seguir a tus amigos, ver sus novedades, cotillearlos. Ha perdido la esencia que me hacía perderme en su interfaz durante minutos u horas sin ni siquiera darme cuenta. Se ha convertido en una plataforma chabacana, manipulada y fuera de todo sentido o regla.

Creo que se acerca el momento de encontrar otras opciones. Puede ser Instagram, pero fue comprada por Facebook y su UX se va pareciendo cada vez más a la de éste. Twitter parece seguir la senda. Es posible que estemos ante un modelo de negocio que se desmorona, puede ser. Igual que puede ser que estemos ante un cambio en cómo hemos consumido las redes sociales durante los últimos 10 años. Creo que un cambio viene. Creo que debe darse.